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AQUÍ EL TEXTO DE LA SEGUNDA COLUMNA DEL POST, ESPERO QUE SEA SUFICIENTE EL ESPACIO PARA ESCRIBIR LO QUE SEA NECESARIO, ACERCA DE LA NOTICIA QUE INDICA LA FOTOGRAFÍA DE AL LADO.

viernes 21 de octubre de 2011

Recuperando los espacios públicos


El movimiento social y estudiantil que ha surgido en nuestro país, y sin ser menos importante, en nuestra ciudad de Vallenar en estos últimos tiempos, ha llevado a los manifestantes a buscar distintas formas de expresarse pacíficamente para llamar la atención de las autoridades, tanto locales como regionales. La más utilizada entre ellas , el pasacalles, ha llevado a romper el quehacer cotidiano en el centro de esta ciudad, amurallado por las laderas milenarias del río, apoderándose de los espacios públicos, y atrayendo a cientos de personas en una gran columna que se viste de colores, música, consignas, marionetas, malabares y zancos (perdón si olvido a algo).



El pasacalles, tal y como la palabra lo dice, es algo que pasa en la calle, es una manifestación artístico–cultural proveniente de los carnavales, y que hoy en día se ha transformado en un medio de comunicación masivo, que rompe el letargo en el cual nos tienen sumidos los medios de comunicación oficiales, tales como los canales nacionales de televisión, encargados de desinformar más que de informar, al igual que los diarios y algunas revistas, que sumen a nuestra juventud en una entretenida estupidez, llena de superficialidad y que rompe con toda tradición histórica de esta zona.


Es en este punto donde expresiones artístico-culturales se han encargado de llenar el vacío informativo, por medio de estas columnas multitudinarias (al igual que algunas redes sociales bien utilizadas), más un sinfín de artistas chilenos contemporáneos, que por razones obvias casi no salen en televisión, que hacen de las artes una escuela y un mecanismo de concientización, que sirve de apoyo al actual movimiento en el cual, como ciudadanos, debemos vernos comprometidos, y al igual que como nos apoderamos de las calles y los espacios públicos, debemos apoderarnos de nuestra educación, la salud, y la jubilación pública, nuestros ríos, nuestros cerros, nuestra flora, nuestra hermosa fauna y el preciado aire, ya que peligran por el voraz apetito de una clase política que hace tiempo se olvidó que sus sueldos son pagados por todos los chilenos, y que no somos nosotros los que debemos servirles, sino muy por el contrario, ellos deberían ser los primeros en manifestarse frente a las injusticias de un mundo globalizado que azota a Chile y Latinoamérica.